Cartón corrugado: tipos y usos en el embalaje

Cajas de cartón corrugado

El cartón corrugado es uno de los materiales de embalaje más demandados en almacenes y centros logísticos. Se presenta en distintos formatos, como rollos o planchas, y es la base para fabricar cajas americanas y otros tipos de embalajes diseñados para proteger mercancías pesadas o delicadas.

¿Te has preguntado qué tipos de corrugado existen y para qué se utilizan en el sector del embalaje? A continuación, te lo explicamos de forma clara.

¿Qué es el cartón corrugado?

El cartón corrugado, también conocido como cartón ondulado, está formado por la combinación de dos elementos principales:

  • Una o varias láminas de papel ondulado (llamadas flauta o medium), que actúan como estructura interna y aportan resistencia. Siguiendo una comparación sencilla, sería el “relleno” de un sándwich.
  • Planchas de cartón liso (liners), situadas en la parte exterior o entre capas, que aportan estabilidad y protección. En el mismo ejemplo, serían el “pan”.

La combinación de estos elementos permite crear diferentes tipos de cartón con distintos niveles de resistencia y flexibilidad.

Te explicamos qué es el cartón corrugado

Tipos de corrugado

Dependiendo del número de capas de papel ondulado y de cartón liso, se distinguen varios tipos:

  • Canal simple con una cubierta: formado por una lámina ondulada y un solo liner. Se utiliza principalmente para envolver productos frágiles antes de introducirlos en cajas.
  • Canal simple con dos cubiertas: incluye una flauta y dos capas exteriores. Es el más común en la fabricación de cajas con solapas.
  • Canal doble: cuenta con dos láminas onduladas separadas por un liner adicional, además de los dos exteriores. Ofrece mayor resistencia y se emplea para productos más pesados.
  • Canal triple: combina tres capas onduladas y cuatro planchas lisas. Es la opción más robusta, ideal para mercancías muy pesadas o exigentes.

Presentaciones del cartón corrugado

El cartón corrugado se comercializa en distintos formatos según su uso:

  • En rollos, disponibles en diferentes tamaños y gramajes. Son muy versátiles para envolver productos voluminosos o proteger superficies delicadas, ya que se adaptan fácilmente a distintas formas.
  • En planchas, piezas precortadas que se utilizan como separadores o para reforzar cargas en palets.
  • En cajas, una amplia gama de soluciones para almacenamiento y transporte de mercancías.

Usos del cartón corrugado

Gracias a su resistencia y capacidad de adaptación, este material tiene múltiples aplicaciones:

  • Los rollos se emplean para envolver y proteger objetos frente a golpes, arañazos o daños durante el transporte. También son útiles para cubrir superficies en trabajos de reforma o construcción.
  • Las planchas permiten dividir el interior de los paquetes, evitando desplazamientos y posibles daños entre productos.
  • Además, el cartón corrugado es la base para fabricar cajas de cartón de todo tipo, esenciales en la logística y el envío de mercancías.
Tipos de cartón corrugado

Preguntas Frecuentes

El cartón corrugado es un material formado por capas de papel liso y una estructura ondulada interna (conocida como flauta o fluting), muy utilizado en embalaje, proyectos creativos y aplicaciones de diseño gráfico.

El precio del cartón corrugado no es fijo, ya que depende de varios factores técnicos y de mercado. En primer lugar, la base del coste está en la materia prima: el papel. En Europa, los papeles reciclados (como el OCC) suelen moverse aproximadamente entre 75 y 140 euros por tonelada, mientras que los papeles utilizados para fabricar el cartón (testliner o kraftliner) se sitúan habitualmente entre 650 y 900 euros por tonelada. Dado que el cartón corrugado está compuesto en un 80–90% por papel, esta variable es la que más influye en el precio final.

Una vez transformado, el cartón corrugado se comercializa normalmente por superficie. En el mercado español, un cartón simple de canal B o C suele costar entre 0,40 y 0,80 euros por metro cuadrado. Si hablamos de doble canal, como BC o EB, el rango sube aproximadamente a entre 0,80 y 1,50 euros por metro cuadrado. Para aplicaciones de alta resistencia, como el triple canal, los precios pueden situarse entre 1,50 y 3 euros por metro cuadrado.

En la práctica, lo que las empresas compran no es el cartón en plano, sino cajas ya fabricadas. En ese caso, el precio depende del diseño (por ejemplo, un FEFCO 0201 estándar), del tamaño y de la calidad. Una caja pequeña de e-commerce puede costar entre 0,30 y 1,20 euros por unidad, mientras que una caja estándar industrial suele situarse entre 1 y 3 euros. Para embalajes más robustos, destinados a cargas pesadas o exportación, el coste puede oscilar entre 3 y 10 euros por unidad.

Es importante entender que estos precios pueden variar significativamente en función de factores técnicos como el gramaje del papel, el tipo de canal, la resistencia requerida (ECT o BCT), el volumen de producción, el tipo de impresión o si el diseño requiere troquelado. Además, la logística tiene un impacto relevante, ya que el cartón es voluminoso y el transporte puede encarecer el producto.

En cuanto a la tendencia del mercado, en los últimos años ha habido bastante volatilidad debido al coste de la energía y las materias primas. Aunque se han visto algunas bajadas puntuales, existe una presión estructural al alza derivada de la regulación ambiental y la creciente demanda de soluciones sostenibles.

En resumen, como referencia general, el cartón corrugado estándar suele situarse alrededor de 0,5 a 1 euro por metro cuadrado, y una caja media entre 1 y 2 euros por unidad. Sin embargo, en proyectos reales, el precio puede variar fácilmente en un margen del 50% o más dependiendo de la especificación técnica.

El cartón corrugado se utiliza principalmente como material de embalaje y protección, gracias a su estructura ondulada, que le proporciona resistencia mecánica con un peso relativamente bajo. Su uso más común es en la fabricación de cajas para transporte y almacenamiento, ya que protege los productos frente a golpes, compresión y vibraciones durante la logística.

En el ámbito del comercio y el e-commerce, es fundamental para el envío de mercancías. Empresas de distribución lo emplean para cajas estándar, embalajes personalizados y soluciones adaptadas a productos frágiles o de alto valor. Su capacidad de absorción de impactos y su facilidad para adaptarse a diferentes formas lo convierten en un material muy versátil.

También se utiliza en el sector industrial y agrícola, donde sirve para transportar alimentos, frutas, verduras o productos manufacturados. En estos casos, el cartón puede diseñarse con características específicas como ventilación, resistencia a la humedad o mayor capacidad de carga, dependiendo del tipo de producto.

Además, el cartón corrugado tiene aplicaciones en expositores y marketing en punto de venta (PLV). Se emplea para fabricar displays, stands promocionales y embalajes impresos que cumplen una doble función: proteger el producto y comunicar la marca.

Por otro lado, debido a su bajo coste y facilidad de manipulación, también se usa en prototipado, mobiliario temporal y soluciones creativas, como maquetas, muebles ligeros o incluso estructuras efímeras.

En resumen, el cartón corrugado es un material clave en logística, distribución, industria y marketing, porque combina resistencia, ligereza, bajo coste y sostenibilidad.

El cartón corrugado se pega principalmente mediante adhesivos a base de almidón, especialmente en su proceso de fabricación industrial. Este tipo de adhesivo se aplica en la onduladora para unir el papel ondulado (fluting) con las caras lisas (liners). El almidón, normalmente de maíz o patata, se gelatiniza con calor y forma una unión fuerte, económica y sostenible. Es el sistema estándar en prácticamente toda la industria porque permite altas velocidades de producción y buen comportamiento mecánico (ECT/BCT).

En procesos industriales más específicos, también se utilizan colas sintéticas, como adhesivos vinílicos (PVA) o resinas, cuando se requiere mayor resistencia, rapidez de secado o comportamiento frente a la humedad. Por ejemplo, en cajas troqueladas, pegadas en línea (folder-gluer), el cierre lateral suele hacerse con cola fría tipo PVA o, en algunos casos, con adhesivo hot-melt (termofusible), que solidifica rápidamente al enfriarse y permite velocidades muy altas.

A nivel práctico o manual, fuera de fábrica, el cartón corrugado se puede pegar con varios métodos según el uso. La cola blanca (PVA) es la opción más común para trabajos sencillos, ya que ofrece buena adherencia y es fácil de aplicar. Para uniones rápidas o en producción pequeña, se emplea silicona caliente (hot glue), que fija en segundos aunque genera cordones más gruesos. También pueden usarse adhesivos en spray para superficies grandes o cintas adhesivas industriales cuando no se requiere una unión estructural permanente.

La elección del sistema de pegado depende de factores técnicos como la resistencia necesaria, la velocidad de producción, la exposición a humedad y el tipo de cartón (canal, gramaje, tratamientos). En términos profesionales, el objetivo es asegurar una buena cohesión sin comprometer la integridad del cartón ni generar sobrecostes en el proceso.